No sé qué tienen los lugares abandonados que me fascinan. Creía que era solo a mí, pero he descubierto que a un montón de fotógrafos les ocurre lo mismo. Supongo que tiene que ver con el misterio que los rodea, o con las historias que podemos imaginar que allí sucedieron…
Siempre que veo un lugar abandonado o en ruinas, ya sea una iglesia, un cobertizo, una estación de tren o un pueblo entero, empiezo a imaginar cómo fue la vida allí, quién vivió, quién lo visitó, qué pudo ocurrir para que haya quedado en ese estado…
Supongo que el ser humano se siente fascinado por el misterio y lo macabro. De cualquier manera, aquí está la primera parte de mi proyecto sobre lugares abandonados. A disfrutar.






































































Deja un comentario